Convenios, alianzas y colaboraciones editoriales

Quiénes sostienen la revista cada semana

JBR Blog no se financia con publirreportajes encubiertos. Trabajamos con un grupo reducido de aliados que aportan acceso, datos o infraestructura, y lo dejamos por escrito. Aquí están los acuerdos vigentes, qué cubre cada uno y hasta dónde llega su influencia en lo que publicamos.

Estudios independientes de Lima y Arequipa

Cinco equipos de desarrollo nos dan acceso anticipado a sus builds y demos antes del lanzamiento público. A cambio, publicamos avances de sus proyectos en la sección de videojuegos indie y les devolvemos notas de testeo con lectores reales. No hay pago de por medio: el acuerdo es acceso por cobertura, y lo aclaramos en cada artículo.

Tiendas de gadgets y audio de consumo

Dos cadenas de electrónica nos prestan unidades de prueba durante dos semanas para reseñas de auriculares, parlantes y accesorios. Los equipos se devuelven al terminar el análisis. Cuando un modelo no convence, lo decimos igual: el préstamo no condiciona la calificación ni el texto final.

Festivales y espacios culturales

Colaboramos con tres festivales de cultura urbana y música emergente en Santiago, Bogotá y Ciudad de México. Cubrimos sus programaciones, entrevistamos a artistas locales y difundimos convocatorias abiertas. La relación es de difusión mutua, sin canje de entradas ni cobertura garantizada.

Plataformas de herramientas para creadores

Dos servicios de gestión de proyectos y edición colaborativa nos dan cuentas de equipo para probar sus funciones en la producción real de la revista. Documentamos qué funciona, qué estorba y qué reemplazamos. Si dejamos de usarlos, lo contamos también, como hicimos este año con una app de calendario editorial.

Red de colaboradores freelance

Más que un patrocinio, es un acuerdo de trabajo continuo: redactores y fotógrafos en cuatro ciudades que sostienen las ediciones semanales. Publicamos sus perfiles, respetamos su autoría y mantenemos tarifas claras por pieza. Sin ellos, la revista no saldría los viernes.

Quiénes sostienen esta revista cada semana

JBR Blog nació en Lima como un cuaderno de notas digital sobre lo que consumimos, jugamos y miramos. No somos una redacción centralizada ni un medio corporativo: somos un grupo pequeño de editores y colaboradores freelance repartidos entre Santiago, Bogotá y Ciudad de México que se organiza cada lunes para cerrar la edición del viernes.

Escribimos para lectores millennial y centennial que ya saben usar la tecnología pero no quieren que les expliquen lo obvio. Nos interesa la reseña honesta de un gadget después de tres semanas de uso, la entrevista a un estudio indie de Arequipa que publica en itch.io, la columna incómoda sobre hábitos digitales y la guía práctica que resuelve una tarea concreta. Si algo no lo probamos, lo decimos.

Reportaje antes que titular Preferimos una semana más de trabajo de campo a publicar una nota armada con comunicados de prensa. Cada reseña de gadget pasa por uso real y cada entrevista se transcribe y se edita con el creador.
Mirada local, referencias globales Cubrimos tendencias urbanas y cultura pop con acento peruano y latinoamericano, sin copiar el tono de los medios anglosajones ni fingir que todo pasa en Nueva York.
Sin relleno corporativo No publicamos contenido patrocinado disfrazado de opinión. Cuando hay una colaboración comercial, va marcada como tal y el análisis se mantiene igual de crítico.
Redacción distribuida y transparente Trabajamos con colaboradores freelance en cuatro ciudades, con briefs escritos y calendario editorial compartido. Explicamos ese proceso en la sección de posts para que se entienda cómo se produce cada edición.
JBR Blog story

Lo que sostiene la revista cada semana

Cinco razones concretas para leer JBR y no otro resumen de tecnología

Ver cómo armamos cada edición

Reportajes que se prueban en la calle

Cuando reseñamos auriculares de conducción ósea o una app de transporte, los usamos durante semanas en rutas reales de Lima: avenidas con ruido, ciclovías, combis y horas punta. Anotamos batería, comodidad y fallas antes de publicar. Si un gadget no aguanta el uso diario, lo decimos sin adornos.

Voces de creadores locales, no notas de prensa

Entrevistamos a estudios indie de Lima, Arequipa y Cusco, a ilustradores y a músicos que publican sin sello. Nos interesa cómo financian sus proyectos, qué herramientas usan y qué les cuesta conseguir testers. Esa conversación no aparece en los portales que solo replican comunicados.

Una redacción distribuida en cuatro ciudades

Colaboradores en Santiago, Bogotá y Ciudad de México escriben junto al equipo de Lima. Esa mezcla se nota: una reseña de streaming puede tener acento chileno, una columna sobre consumo cultural puede venir de Bogotá. Coordinamos con un calendario editorial compartido y briefs escritos, no con llamadas eternas.

Guías para el uso cotidiano, sin jerga técnica

Publicamos tutoriales sobre apps de productividad, ajustes de privacidad y hábitos digitales pensados para quien no trabaja en tecnología. Explicamos qué cambia en la práctica, qué se puede desactivar y qué conviene dejar activado. Nada de especificaciones de laboratorio que no se traducen en decisiones reales.

Un resumen cada viernes, sin relleno corporativo

La newsletter semanal llega con los tres o cuatro temas que vale la pena leer, más un podcast corto cuando hay material. No inflamos el correo con notas vacías para cumplir una cuota. Si una semana hay poco que decir, lo decimos y esperamos a la siguiente edición.

Ocho años de edición independiente, contados sin adornos

De un boletín de correo a una redacción repartida en cuatro ciudades

2017: el primer correo

JBR nació como una lista de correo entre amigos que compartían enlaces sobre gadgets y música. Sin plantilla, sin calendario, sin redacción. Solo un asunto distinto cada viernes y la disciplina de no fallar dos semanas seguidas.

2019: la primera colaboradora en Santiago

Una reseña sobre audífonos económicos llegó desde Chile y abrió la puerta a un modelo de trabajo que seguimos usando: brief escrito, dos rondas de edición y pago por pieza publicada. Ese mismo año sumamos a Bogotá.

2021: el podcast corto

Empezamos con episodios de quince minutos grabados desde departamentos distintos. La idea era simple: una conversación por semana sobre lo que estábamos jugando, viendo o probando. Sigue siendo el formato más difícil de producir.

2023: la sede editorial en Lima

Consolidamos la coordinación desde Lima y ordenamos el calendario por secciones fijas: tecnología de consumo, cultura pop, videojuegos independientes y diseño urbano. También dejamos de perseguir temas que no nos correspondían.

2024: especiales temáticos

Publicamos el primer número monográfico sobre creadores locales y funcionó mejor de lo esperado. Desde entonces reservamos dos ediciones al año para un solo tema, con más reportaje de fondo y menos notas breves.

Hoy: la newsletter de los viernes

Cada viernes sale el resumen con lo publicado en la semana, un adelanto de la siguiente edición y una recomendación suelta. Es el canal que más nos importa y el que mejor mide si estamos haciendo bien el trabajo.

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